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Observa a tu gato durante las próximas 24 horas: Vigila si presenta algún síntoma, como vómitos, diarrea, letargo o pérdida de apetito.
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Contacta a tu veterinario: Informa al veterinario sobre lo que comió el gato y los síntomas que presenta. Es posible que recomiende observación o tratamiento.
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No induces el vómito: No intentes hacer que el gato vomite, ya que esto podría dañar su esófago.
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Evita dar leche: La leche no es buena para los gatos y puede causar malestar estomacal.
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Proporciona mucha agua: Asegúrate de que el gato tenga acceso a agua fresca y limpia.
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Alimenta al gato con alimentos blandos: Si el gato no vomita ni presenta diarrea, puedes ofrecerle alimentos blandos, como pollo cocido sin huesos o arroz blanco.
El artículo fue creado por AI.
Recibimos respuestas de Google Gemini a las siguientes preguntas.
Mi gato se comió un «nuggets de pollo». ¿Qué debo hacer? Las respuestas deben estar en español.
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